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HISTORIA DEL GABINETE DE FÍSICA Y QUÍMICA - UNA ASIGNATURA NUEVA: LA FÍSICA Y QUÍMICA
Indice del artículo
HISTORIA DEL GABINETE DE FÍSICA Y QUÍMICA
UNA ASIGNATURA NUEVA: LA FÍSICA Y QUÍMICA
EL GABINETE DE FÍSICA Y QUÍMICA
LA FABRICACIÓN DE APARATOS
CATEDRÁTICOS, PROFESORES Y ALUMNOS
LOS LIBROS DE TEXTO DE FÍSICA Y QUÍMICA
Todas las páginas

UNA ASIGNATURA NUEVA: LA FÍSICA Y QUÍMICA

1. Legislación

A mediados del siglo XIX quedó reglamentado el conjunto de materias que habría de tener el Bachillerato. Junto a la materias tradicionales aparecieron materias nuevas en los estudios de Secundaria, conocimientos necesarios en los nuevos tiempos que se vivían en Europa Occidental con la Revolución Industrial. La Ilustración había hecho que se valorase el estudio de las Ciencias: la Física, la Química y el Estudio de la Tierra. Estas materias habían entrado a formar parte de los conocimientos que tenían que adquirir los jóvenes para ingresar en la Universidad.Barómetro Magistral de Torres

La legislación tituló la asignatura de Física como “Elementos de Física con algunos elementos de Química”. Se impartía en el último curso del Bachillerato, tanto en la ley Pidal (1845), que se estudiaba en 5º curso, como en la ley Moyano (1857), que se hacía en 6º, porque en esta última ley el Bachillerato se alargó un curso más. Las clases de esta materia eran diarias y tenían una duración de una hora y media. A la semana un total de nueve horas.

En el título VI de la sección 3ª del Plan Pidal (1845) se decía con qué medios de instrucción deberían contar los establecimientos públicos:
- Aulas capaces, claras y ventiladas.
- Asientos dispuestos en anfiteatros.
- Cátedra del profesor en alto para que éste pueda descubrir a todos sus discípulos y ser oído con claridad.
- Biblioteca.
- Archivo.
- Materiales de apoyo en Matemáticas, Geometría, Historia, Geografía, Historia Natural.
- Física y Química tendrían:
. Un gabinete de Física con todos los aparatos que se exigen en la enseñanza elemental de esta ciencia
.Un laboratorio de Química con los aparejos y reactivos necesarios
.Un patio donde se pudieran hacer las operaciones químicas que exigen el aire libre.

Con la ley Moyano (1857) se publicó el Reglamento del 22 de Mayo de 1859 que en el Capítulo III, Artículo 4º dice: “... habrá además en los Institutos un Gabinete de Física y un Laboratorio químico con los aparatos e instrumentos indispensables para dar con fruto esta enseñanza”.
En el Artículo 19 dice : “La dirección general de Instrucción pública formará catálogo de los objetos propios para la enseñanza de cada una de las asignaturas indicadas en el artículo anterior, a fin de que los directores se ajusten a ellos en las adquisiciones que se hagan”

Se entendía que habían de ser materias muy prácticas, aplicables a los fenómenos naturales, de fácil experimentación y donde la aplicación del razonamiento fuera constante. Nacieron unas materias que desde el primer momento se calificaron de Experimentales y que requerían unas metodologías nuevas donde los alumnos con sus profesores experimentasen todos los fenómenos estudiados. A partir de esta idea, surgirán métodos nuevos donde la puesta en práctica de los conocimientos había de ser inmediata por ello se hicieron necesarias instalaciones donde se expusieran los aparatos e instrumentos de Física y Química a las que se les llamó Gabinete de Física y Laboratorio de Química; se instalaban en grandes salones donde los materiales y aparatos se agrupaban por temas en vitrinas. El Gabinete de Física y el Laboratorio de Química eran los lugares donde el profesor prepararía y manipularía los aparatos de las demostraciones que tenía que hacer en el estrado ante la admiración de los alumnos.

2. La Física y Química “Reinas del mundo actual”

En el siglo XIX, en las Memorias Anuales del Instituto de Jerez se llama a la Física y a la Química las “Reinas del mundo actual”. Se las considera así por “los continuos prodigios y avances que experimentan estas ciencias venciendo la fuerza y la materia”. Los profesores son conscientes de los avances industriales del mundo europeo y ello repercute directamente en sus programas y en las nuevas maneras de trasmitir estas materias. Materias consideradas como “Asignaturas Nuevas” , que habían invadido el campo de las tradicionales como el Latín, la Filosofía, la Teología que desde la Edad Media venían siendo estudiadas para ingresar en las universidades.

Se plantean si estas materias nuevas de Ciencias serían tan inamovibles como las tradicionales de Letras, pues avanzaban tanto que los adelantos impedirían la permanencia de los grandes descubrimientos que a su vez serían superados por otros nuevos. Llegaron a creer que la Física y la Química no perdurarían igual después de un siglo pues las teorías de Watt, Lavoisier o Laplace habrían sido superadas y nadie las conocería. Sin embargo, esto no ocurriría con las materias de Letras, que siempre persistirían pues “Homero, Virgilio, Cervantes no han perdido un ápice de su gloria y sus obras literarias pueden aumentar su brillo con el transcurso del tiempo”. Recomiendan, por esto, que las Ciencias y las Letras se ayuden mutuamente y que en la Educación no se debería favorecer más a las Ciencias que a las Letras por los perjuicios que esto acarrearía (Memoria de 1861, pronunciada por D. Julián Pérez y Muro, director del Instituto y catedrático de Literatura.)

Estas materias, de rápido progreso, eran mucho más costosas que las tradicionales, avanzaban mucho y variaban de un año para otro, lo que suponía un gran esfuerzo económico porque se quedaban obsoletos aparatos comprados relativamente hacía poco tiempo. “La novedad de hoy se hace antigua mañana” (Memorias de 1861). Aunque los aparatos se quedaran sin uso “no pierden utilidad porque sirven a la historia de la ciencia”.
En las Memorias que de cada curso se hacían es palpable la preocupación por el Gabinete de Física. Todas presentan un apartado sobre las adquisiciones científicas del año. En ellas se presume del Gabinete comparándolo con los de otros Institutos, el de Jerez era el más adelantado, el más rico, el que tenía aparatos de “primeras marcas”.

3. La Física divertida, La Física recreativaGlobo aerostático. Ganot (1856)

En las últimas décadas del siglo XIX es normal, al referirse a la Física, denominarla divertida o recreativa; y es que estamos ante la Física de los inventos que está perfectamente encajada en la Tecnología del momento y en el afán de descubrir nuevas verdades científicas que enriquecieran las novedades y que sirvieran para el progreso y para el porvenir, palabras repetidas continuamente en las Memorias Anuales de cada curso y en los discursos de los Directores o de los Secretarios. En este ambiente era de esperar la aparición de profesores y alumnos, llenos de optimismo y de fantasía, que fuesen capaces de aportar avances a la ciencia y de contribuir a la difusión de los nuevos conocimientos.
Revisando los inventarios de compras encontramos objetos con nombres muy evocadores referidos al mundo de la imaginación, del encanto mágico o del embrujo. Nombres que embaucarían la atención del alumnado y que los trasportaría a unas realidades futuras que además de atractivas, resultaban divertidas. Pensamos en las experiencias realizadas en el Gabinete o Laboratorio, en los experimentos hechos en el Patio donde aquellos artilugios fascinantes producían “milagros”: luces fosforescentes, globos que subían a las nubes, fenómenos eléctricos...

Tenía que ser divertida una asignatura cuyos aparatos tenían nombres como:

La Lluvia de Mercurio El Martillo de agua
El Rompe vejigas La Fuente de Herón
Los Vasos de Tántalo Los cinco globos aerostáticos
La Linterna mágica con vistas El Árbol eléctrico
El Sol girante El Campanario eléctrico
El Aparato para el granizo eléctrico La Estrella luminosa
El Bastón fulminante El Huevo eléctrico
El Cuadro mágico El Corta manzana
Los Hemisferios de Magdeburgo La Regadera mágica
El Figurín equilibrista La Fuente en el vacío
Las Esferas flotantes El Embudo mágico
Las Botellas centelleantes El Ludión o diablillo de Descartes

Todos los aparatos citados estuvieron en los gabinetes del Instituto de Jerez, así constan en las Memorias, junto con otros muchos. Hoy no están todos los citados, pero sí que hay una buena representación de ellos como para poder imaginarnos lo atractiva que resultaría la asignatura.

En el desarrollo de este trabajo nos han venido muchas veces a la mente las novelas y los personajes de Julio Verne, como producto de este tipo de enseñanza que se practicó en toda Europa occidental, y pensamos en la fascinación de los estudiantes y del claustro, en la satisfacción que sentirían los profesores y en la confianza en hacer ellos mismos nuevos descubrimientos y conquistas. Muchos profesores procedían de la flamante Escuela de Ingenieros de Sevilla y muchos alumnos dirigieron hacia allí sus pasos. Eran muchos “ Julios Verne” en potencia. No en balde, en el Viaje al Centro de la Tierra, en 20.000 leguas de viaje submarino, en Las tribulaciones de un chino en China... describe el autor numerosos aparatos: el “Carrete de Ruhmkorff”, la botella de Leyden, el mechero Bunsen, barómetros, higrómetros, manómetros...Aparatos como los descritos en estas novelas estaban en esta época en el Gabinete de Física. Actualmente, de todos ellos, hay ejemplares en la colección del Instituto.

Concluimos de lo anterior y tomamos como hipótesis de este trabajo que de una didáctica viva, de un buen método activo, de unos buenos materiales, de un profesorado motivado y bien formado resultarían unos alumnos preparados y dispuestos a trabajar por el desarrollo científico e inclinados a la labor investigadora. Y así fue.

4. El primer programa de la asignatura: don Juan Chavarri

Planteamiento de la asignatura. Programa de don Juan Chavarri, primer programa de Física propuesto por el Instituto para los exámenes públicos de 1840
Don Juan Chavarri es el primer catedrático de Física y Química del Instituto. Estuvo incorporado al claustro desde 1838 y perteneció a él hasta 1845. En este periodo el Colegio de Humanidades se convirtió en Instituto Local (1842).
El programa que elabora es la base de lo que después había de ser esta asignatura en el bachillerato que surgiera de la Ley Moyano (1857). Todavía sin libro de texto, el profesor relaciona sin numerar los temas que compondrían la asignatura que iba a dar. Dominan la Mecánica de sólidos y líquidos, los estudios del Calor y sólo unos conceptos iniciales de Electricidad. Los aparatos necesarios para la aplicación de la teoría serían fundamentalmente de Mecánica de líquidos y sólidos. Unos años más tarde, don Juan Chavarri, con destino en la Universidad Central de Madrid, fue el autor de un libro de texto junto con otro catedrático de la Universidad, Venancio González Valledor, publicado en 1856. Este libro aún no llevaba grabados como tenían los libros franceses de la época (el texto francés de Ganot, por ejemplo, que es de 1853, tiene 747 grabados). Consta de 478 páginas dedicadas en su mayor parte a la Física (300 páginas) y el resto, a la Química. Debemos estar ante un pionero de la asignatura pues cuando los demás institutos aún no habían ni siquiera nacido, en el de Jerez, su catedrático presentó este programa a modo de listado de contenidos del que los alumnos debían examinarse.

Este programa fue ya siempre igual, salvo las novedades que se iban incorporando por los avances científicos, sin dar tregua al descanso. En él se vislumbra la Física como materia predominante sobre la Química que queda en segundo término frente al empuje de la primera. No requiere muchos conocimientos de las Matemáticas y se limita a las experimentaciones que los alumnos debían saber hacer. Para llevar adelante este programa se hicieron las primeras compras que iniciaron la formación del gabinete de Física. Los objetos más antiguos del Laboratorio pertenecerían a estas primeras compras.



Programa presentado por don Juan Chavarri para los exámenes de 1840:

- Cuáles sean las propiedades generales y particulares de los cuerpos en el estado sólido, líquido y aeríforme con todas sus aplicaciones a la industria.
- Todo lo relativo a la gravedad, pesantez o gravitación universal, que comprende las leyes de la caída de los cuerpos por la vertical y por planos inclinados
- Composición y descomposición de fuerzas, especialmente de las concurrentes, indicando varias de las aplicaciones de estas: aplicación de la descomposición de fuerzas paralelas a la determinación del centro de gravedad de los cuerpos, indicando varias de las aplicaciones de éste.
- Nociones generales de las máquinas y leyes de equilibrio en las palancas, poleas, torno y plano inclinado deteniéndose particularmente en la palanca de primer género, de brazos iguales que constituye el aparato llamado balanza, indicando los medios que hay de pesar con exactitud, aun cuando esta sea inexacta.
- Movimiento curvilíneo en general, explicando algunos fenómenos y algunas operaciones en las artes
- Consideraciones generales sobre los cuerpos líquidos: equilibrio, presión sobre las paredes de los vasos en que están contenidos, efectos que produce la presión de los líquidos sobre los cuerpos que se sumerjan en ellos, aplicación de las gravedades específicas indicando los diferente medios que hay para hallar la de los cuerpos sólidos y líquidos y algunas explicaciones de los cuerpos flotantes.
- Consideraciones fundamentales sobre el movimiento de los cuerpos líquidos; presión que ejercen sobre los tubos de conducción, indicando la aplicación más notable a que ha dado lugar esta presión: ascensión o depresión que experimentan las superficies de los líquidos alrededor de los cuerpos sólidos que se sumergen en ellos, especialmente en los tubos capilares.
- Consideraciones generales sobre los fluidos aeriformes: elasticidad, diferentes aparatos a que ha dado lugar esta propiedad característica de los cuerpos, pesantez, modo de hallar el peso específico.
- Equilibrio de los fluidos aeriformes, presión de la atmósfera sobre la superficie de la Tierra, aparatos que ha dado lugar esta presión y modo de apreciarla o medirla.
- Cuerpos flotantes en la atmósfera, teoría del calor, transmisión o radiación del fluido calórico, efectos que produce sobre nuestros sentidos y sobre los demás cuerpos en el estado sólido, líquido y aeriforme con todas sus aplicaciones, relaciones íntimas que tiene este fluido con los átomos de la materia dando lugar a lo que se llama calor latente y calor específico, manantiales de calor y fenómenos que acompañan a su desprendimiento.
- Teoría de la electricidad, medios de excitarla, distribución del fluido eléctrico en los cuerpos, acción de los cuerpos electrizados sobre los que están en estado natural y aparatos a que ha dado lugar esta parte de la teoría, fenómenos de la electricidad acumulada, electricidad galvánica, diversas disposiciones de la pila con varias de sus aplicaciones.
- Fenómenos del imán.
(Archivo del Instituto padre Luis Coloma. Examen Público general que sufrirán los alumnos del Colegio de Humanidades de S. Juan Bautista. 1840. Imprenta Bueno, Calle Larga. Páginas 18 y 19)

“Los alumnos observarán las experiencias para entender en la vida diaria lo que experimentan en la cátedra”.
“ Que los alumnos hagan por sí la ciencia , el profesor no será más que el director de sus trabajos...”.
(Julio Monzón González: Guía de la Enseñanza de la Física. Salamanca, Andrés Iglesias impresor, Rúa García Barrado, 48. 1907)

5. Metodología. El método renovador del catedrático don Julio Monzón González

En general, para seguir la metodología de la Física y Química nos hemos guiado por las pautas marcadas en los libros de texto de la época, los cuales, en el desarrollo del programa, dejan traslucir cómo se llevaba la asignatura. También, en la introducción de estos libros, muchos autores expresan su concepción de la materia y los métodos para llevarla a buen término.

En concreto, en el Instituto de Jerez (Padre Luis Coloma) hemos contado con tres fuentes fundamentales. Una, muy importante, anual y repetitiva, han sido las Memorias anuales de cada curso, que se conservan en el Archivo del mismo. Otra fuente han sido los libros de texto vigentes en el Instituto de Jerez. Son aún de mayor interés para este tema los textos escritos por los propios profesores del Instituto, puesto que el libro, el método y su aplicación por el propio autor a sus alumnos, nos resulta de mucha credibilidad. Y, por último, los aparatos del Laboratorio que hemos rescatado, que nos dan idea de cómo eran las prácticas, de las dificultades de las demostraciones y de los productos necesarios para ellas. Evidentemente son estos aparatos, y no otros, los que se usaron en el Gabinete de Física. Aunque sabemos por medio de las listas de compras anuales que fueron muchos más de los que hoy se conservan. Los que han llegado hasta nosotros quedan inventariados y catalogados en el presente trabajo.
Laboratorio
Hay una idea que en las conferencias de apertura de curso se expresaba frecuentemente o se dejaba entender en el discurso. Es la siguiente: Es un principio tradicional en la didáctica general que cuando un alumno aprende utilizando todos sus sentidos, este conocimiento se afianza de un modo que su comprensión lo convierte en un saber significativo que le llevará a otros conocimientos. Así, el Director del Instituto, en la inauguración del curso 1862-63 dice: “Hoy no hay verdad que no pueda hacerse palpable por medios materiales, que hieran por medio de dos o tres sentidos y que se graben más profundamente en la memoria. Éste será el gran paso para popularizar la ciencia” (D. Julián Pérez y Muro: Memoria del curso 1862–63, pag. 19 y 20).

Aquellos profesores pensaban que el discípulo debía saber llevar la teoría a la práctica a través de experimentaciones, que se harían no sólo en Física y Química sino también en Historia Natural, Geografía, Historia, Lengua, Literatura ... Esta necesidad se convierte en una constante que empuja a formar Gabinetes especializados por materias, donde aparatos de todo tipo, colecciones, láminas, monedas, mapas, aparatos fabricados expresamente para las demostraciones sirvieran para seguir un método fundamentalmente práctico y activo. Los estudiantes tocarían la ciencia, palparían los textos literarios, buscarían plantas y harían colecciones de Historia Natural …. Al final, el Instituto llegó a poseer un pozo sin fondo de aparatos y artilugios comprados o fabricados por cada una de las cátedras.

Creemos que las materias nuevas (Física, Química, Historia Natural) aportaron una nueva manera de enseñar en donde todo se experimentaba y todo se demostraba. Ya hemos visto que estas materias tenían algo de espectáculo y por eso impactaron de un modo extraordinario en los alumnos y en sus familias. Nos resulta fácil imaginar a los profesores desde sus elevadas cátedras haciendo un sinfín de experimentos hasta conseguir que en la mesa del profesor se produjeran prodigios maravillosos. Estos, indudablemente, atraerían la curiosidad de los adolescentes que quedarían tan impactados, que difícilmente podrían olvidar aquellas verdades demostradas.

Recogemos las apreciaciones que hace sobre la asignatura de Física un distinguido estudiante de esta época en el Instituto de Huesca, Santiago Ramón y Cajal:
Cada ley o propiedad esencial era comprobada mediante experimentos concluyentes, que venían a ser para nuestra ingenua curiosidad juegos de mano de sublime taumaturgo. Con embeleso y atención cada vez más despierta, mirábamos colocar sobre la mesa los imponentes y extraños aparatos, muy especialmente las formidables máquinas eléctricas de tensión, entonces de moda. Dejo apuntado ya cuán interesante encontré la Física, la ciencia de los milagros. La óptica, la electricidad y el magnetismo con sus maravillosos fenómenos, teníanme embobado”. Santiago Ramón y Cajal: Mi Infancia y Juventud. Capítulo XVIII.

Según se deduce de los programas, la Física y la Química llegaron a ser un conjunto ordenado de demostraciones que los profesores tenían que realizar en los Gabinetes preparados para ello, en los patios del Instituto o en los campos próximos. Examinando los libros de texto sucesivos a lo largo del siglo XIX es fácil relacionar las novedades que cada uno introducía, porque “las Ciencias avanzaban una barbaridad” y esto provocaba nuevas compras de aparatos que quedaron reflejadas en los gastos y cuentas del Instituto. Las largas listas de compras, que reproducimos al final, nos informan sobre la renovación de las colecciones (muchos aparatos se compraron dos o tres veces); nos explican las prácticas que más se hicieron por el número de veces que se compraron debido al desgaste que sufrían y su consiguiente deterioro; y nos han ayudado a catalogar muchos aparatos por el nombre que en las listas se les daba, ya que en los catálogos o libros de Física recibían su denominación científica, más sofisticada y difícil de entender.Julio Monzón González
En los primeros años del siglo XX, el Instituto contó con la presencia de un catedrático de Física y Química renovador de la metodología de la asignatura, se trata de don Julio Monzón González, que ejerció desde 1905 hasta 1914 en Jerez ; después se trasladó al Instituto de Sevilla. Fue autor del libro de la asignatura vigente durante estos años. En la Introducción nos transmite su teoría.

Pensamos que en el transcurso del siglo XIX la asignatura había ido entrando en la pendiente del memorismo y que los alumnos habían terminado aprendiendo de memoria los “Aparatos” y perdiendo el sentido racional que tuvo al comienzo. Se había perdido la finalidad de todo aquello, todo eran aparatos, sin teoría de aprendizaje. Y don Julio Monzón trajo aires nuevos que a nosotros nos recuerdan la influencia de la Institución Libre de Enseñanza. Reproducimos algunas frases de su libro de texto, conservado en el Instituto:
“La física no pretende enseñar cómo son las cosas sino cómo suceden y esto obliga a hacerlas suceder delante del alumno”.
Se preocupa de la evolución del pensamiento de los alumnos cuando expresa que debe conseguir que a partir de fenómenos concretos el pensamiento adolescente pueda generalizar y expresar normas o leyes y explicar causas:
Su objetivo es educar la inteligencia del alumno para que se de cuenta de los fenómenos físicos que ocurran en su presencia ya sean naturales o de producción humana, que pueda pasar del fenómeno concreto a su generalización y a expresar su ley, que busque las causas que lo producen. Es decir, que aprenda a discurrir sobre los hechos”.
No es partidario de utilizar sólo la memoria como método de aprendizaje:
“El objetivo se logrará consiguiendo la atención del alumno y no repitiendo cuestiones donde sólo se utilice la memoria”.
Quiere dar a su asignatura un carácter educativo, no solo instructivo, y entonces se encuentra con el problema de la extensión del programa:
“Es preciso no acumular en la memoria del alumno tanta materia que obstruya su entendimiento. Los aparatos del Gabinete son entendidos como instrumentos para aprender conocimientos, no hay que aprenderlos sino observar su funcionamiento.
El aprendizaje se produce cuando los alumnos saben relacionar lo que les ocurre en la vida diaria con lo que aprende en clase:
“El profesor deberá hacer las experiencias para que los alumnos induzcan las lecciones y que sepan relacionar lo que pasa cada día con la ciencia que aprende en la cátedra”.
El alumno después de las experiencias debe aprender a generalizar y a discurrir sobre el fenómeno experimentado. Escribir en un cuaderno las inducciones y añadir, a lo sumo, definiciones:
”Eso sería lo único que tendría que memorizar, todo lo demás sería experimentación y discurso”.
Piensa que no hace falta el libro de texto tradicional; intenta hacer uno lo menos parecido a éste y por eso el suyo es sólo una guía, que le sirve al alumnado para fijar sus ideas. Parte de que en la enseñanza secundaria es más importante la pedagogía que la ciencia y explica que en su Guía las inducciones y las deducciones van en letras mayúsculas y la explicación de conceptos en cursiva. Dice que las experiencias se hacen para encontrar las leyes “no para dar un espectáculo o entretener”.
“Los alumnos observarán las experiencias para entender en la vida diaria lo que experimentan en la cátedra”. “Que los alumnos hagan por sí la ciencia , el profesor no será más que el director de sus trabajos...”.
Así expresa su concepto sobre qué es ser profesor y cual es su trabajo:
“La ciencia se hace en la clase. Pero no la hace el alumno sino el profesor. El alumno intervendrá y dirá lo que ve en las experiencias, tiene derecho a voz y a emitir sus opiniones, a generalizar lo experimentado, estudiará sus lecciones, no hará la ciencia. La ciencia la hace el profesor que es el verdadero maestro”.
Considera que cada alumno (enseñanza individualizada) tiene su momento maduro para entender, captar, y adquirir conocimiento, por ello opina que se debe repetir cuantas veces sea necesario para que todos ellos tengan la oportunidad de aprender:
“Se repetirán las ideas, se seguirá siempre el mismo método. Los alumnos en un determinado momento captarán la idea porque las circunstancias lo favorecerán.”
Por eso:
“Hay que buscar los momentos oportunos y aprovecharlos porque eso es educar”.
(Julio Monzón González: Guía de la Enseñanza de la Física. Salamanca, Andrés Iglesias impresor, Rúa García Barrado, 48. 1907)
En su libro incluye también lecturas sobre algunos fenómenos físicos. Esta introducción encierra toda una lección de didáctica de la Física, la cual es aplicable a todas las demás materias. A nosotros nos ha parecido una forma espléndida de iniciar el siglo XX para un Instituto que ya debía estar viejo y caduco en 1900 (entonces tenía ya 60 años de antigüedad).



 

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